Cómo
hacer que la ciencia llegue al público
Durante la primera semana
de octubre, una veintena de periodistas de todo el país
asistieron en San Juan al Primer Curso Intensivo de Periodismo
Científico, organizado por la Secretaría de
Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
(Secyt), la Federación Argentina de Trabajadores de
Prensa (FATPREN) y la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ).
POR OMAR
CERESO
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El Secretario de Ciencia, Tecnología
e Innovación Productiva, Ing. Tulio Del Bono y
el Rector de la UNSJ, Dr. Benjamín Kuchen entreverados
con los periodistas que hicieron el curso, en el acto
de cierre. |
La década del 90´ dejó
como saldo en la Argentina no sólo una profunda crisis
económica, sino también un notorio deterioro
cultural. Y entre los muchos posibles ejemplos que ponen en
evidencia esta realidad, bien puede citarse lo que la mayoría
de los argentinos vemos, escuchamos y leemos a diario en los
medios de comunicación. A nadie sorprende ya la supremacía
de contenidos banales, frívolos, de mal gusto y carentes
de responsabilidad social que ofrecen nuestros medios. Preocupados
y movilizados por esta situación, la Secyt, FATPREN
y la UNSJ decidieron aunar esfuerzos y organizaron el "Primer
Curso Intensivo de Periodismo Científico", cuyo
objetivo fue capacitar a periodistas de todo el país
en la tarea de conquistar espacios en los medios para divulgar
conocimientos generados por la ciencia.
El curso se desarrolló íntegramente en San Juan
y contó con la participación de 27 periodistas
seleccionados y becados por la Secyt. La actividad se realizó
en tres etapas. La parte teórica estuvo a cargo de
las docentes Dely Domínguez y Susana Albarracín,
del Departamento Ciencias de la Comunicación, de la
Facultad de Ciencias Sociales, de la UNSJ. Los talleres prácticos
fueron coordinados por los periodistas especializados en divulgación
científica Daniel Arias (Diario La Nación) y
Enrique Garabetyan (Revista Neo). En tanto que los insumos
informativos trabajados por los becarios fueron recogidos
en distintos institutos y centros de investigación
de la UNSJ. Los periodistas visitaron el "Instituto de
Automática" y el "Instituto de Investigaciones
Mineras" de la Facultad de Ingeniería, el "Museo
de Ciencias Naturales", de la Facultad de Ciencias Exactas
Físicas y Naturales y el "Centro Astronómico
El Leoncito", dependiente del CONICET (Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas y Técnicas) y
de las Universidades Nacionales de Córdoba, La Plata
y San Juan. Además, los becarios se llevaron información
del "Instituto de Investigaciones Antisísmicas",
de la Facultad de Ingeniería y del "Instituto
de Investigaciones Socioeconómicas", de la Facultad
de Ciencias Sociales, ambos de la UNSJ.

Daniel
Arias ejerce el periodismo científico
desde hace 21 años. Es uno de los periodistas
especializados más respectados del país.
Trabajó para Clarín, Perfil y en
la actualidad escribe para el diario La Nación.
Tras su paso por San Juan, donde coordinó
los talleres del Primer Curso Intensivo de Periodismo
Científico, conversó con U y analizó
la situación de la ciencia en el país.
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"El
sistema científico está tratando
de resucitar"
¿En qué
estado está el sistema científico
argentino hoy?
Tratando de resucitar. Durante los años
90 el sistema estuvo casi muerto.
¿Cree que
hay voluntad política para resucitarlo?
Sólo en algunos hombres, (Daniel) Filmus,
(Tulio) Del Bono y alguna que otra gente que la
vienen peleando desde siempre como la Comisión
Nacional de Energía Atómica, el
INVAP (empresa dedica al desarrollo de tecnología
nuclear, espacial e industrial) o el INTA (Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria); pero
para el gabinete presidencial la ciencia y, especialmente,
el desarrollo tecnológico, que es lo que
genera plata más rápido, no es una
prioridad. Ellos están en otra.
Pero hubo un incremento
en el presupuesto destinado a ciencia
Si, eso es cierto, pero hay otras cosas que son
alarmantes. Recién ahora se les ocurrió
resucitar la construcción de Atucha II
cuando ya tienen la crisis energética al
cuello. Si hubieran tomado la decisión
cuando asumieron el gobierno la obra ya estaría
casi terminada. Lo mismo pasó con el proyecto
CAREM (Central Argentina de Reactor Modular) para
construir un pequeño reactor nuclear argentino.
Ese proyecto está en planos desde hace
25 años y ya nos lo copiaron Corea y Estados
Unidos. En su momento fue un diseño nuclear
innovador. Estas cosas son las que me hacen pensar
que el gobierno está mirando para otro
lado con respecto a estos temas.
¿Qué
diferencias hay con el desarrollo científico
de Brasil?
Las diferencias son abismales. Cualquier político
o empresario progresista de la Argentina te dice
"hay que apoyar la ciencia", y en Brasil
te dicen "tenemos que apoyarnos en la ciencia".
Ellos tienen muy claro que gracias al crecimiento
tecnológico de los últimos 25 años
lograron dar vuelta su economía. Te doy
un ejemplo: hace 30 años nadie hablaba
de EMBRAER (Empresa Brasilera de Aeronáutica),
una fábrica de aviones brasileña
que se fundó con ingenieros aeronáuticos
argentinos que se fueron de aquí perseguidos
por la dictadura de (Juan Carlos) Onganía.
Hoy EMBRAER es el cuarto fabricante de aviones
del mundo, es la pesadilla de Boeing y Airbus;
ya está fabricando aviones intercontinentales;
genera 14 mil puestos de trabajo directos y una
facturación anual de 4 mil a 5 mil millones
de dólares. Los brasileños hicieron
esto en sólo 30 años, y ahora planean
hacerlo en el campo de la energía nuclear,
en el terreno espacial y seguramente en biotecnología.
Si Argentina tuviera una política clara
sobre este tema hoy debería estar invirtiendo
mucho dinero para lograr, al menos, ser socio
de Brasil.
¿Qué
aporte hace al sector privado al desarrollo de
la ciencia?
El sector privado no existe. No ponen un solo
peso en investigación. Cuando no están
en la bicicleta financiera construyen departamentos
de lujo. Están en la fácil.
¿Y las universidades?
Yo sólo puedo opinar de la UBA (Universidad
de Buenos Aires) que es la que conozco mejor.
Indudablemente no está en sus mejores épocas.
Yo me acuerdo cómo se investigaba en la
década del 60´ y comparo con las
condiciones en las que se investiga hoy y se me
caen las lágrimas.
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